En Lima estudia el sexto grado de primaria (1947) y los dos primeros años de secundaria en el colegio La Salle que estaba en la avenida Arica (1948-1949): "En el primer año de media me aplazaron en Música. Yo tenía mala voz. Me dijeron, en el examen, que cantara la primera estrofa del Himno Nacional, y la canté. La canté muy fuerte. El Jurado creyó que me burlaba" (Caretas N°337, 22-31 de agosto de 1966). La estrofa del Himno peruano que cantó el futuro creyente del liberalismo es, irónicamente, "Somos libres"."Ya cuando estaba en La Salle empecé a leer a los franceses. Dumas fue la fascinación total. Creo que es el primer escritor al que leí como autor. Por entonces ya no buscaba las historietas, sino lo que había escrito el señor Dumas. Leí todas las series: Los tres mosqueteros, Veinte años después, El vizconde de Bragelonne, Memorias de un médico. Leer ya en esa época fue algo mucho más que una diversión, porque era lo que a mí me llenaba el mundo, que se había vuelto muy vacío." (MVLL. La vida en movimiento, UPC, Lima, 2003.)Fue su padre Ernesto el que lo metió en el Colegio Militar Leoncio Prado en Lima, al enterarse de que el joven Mario escribía poemas, actividad que Ernesto asociaba a la falta de hombría y aun a la homosexualidad. En este Colegio, Mario estudió tercero y cuarto de secundaria (1950-1951): "Aunque la experiencia leonciopradina fue algo traumática, abrí los ojos sobre la realidad de mi país. Entendí que el Perú no era el país del cual yo tenía una visión microscópica, que padecía muchos conflictos, culturas con muchas lenguas, razas con grandes enconos y prejuicios (...) Mi padre creía que un muchacho que se dedicaba a la literatura iba a fracasar en la vida. Para él la literatura no era una actividad muy alimenticia. Lo curioso es que el Leoncio Prado no mató mi vocación literaria pues aquí escribí cartas de amor, novelitas y descubrí que la literatura era mi vocación." (El pez en el agua. Memorias)."Por supuesto que el encierro me hizo sufrir muchísimo. Yo había pensado ser marino. Se podía entrar a la Escuela Naval terminando el tercer año. Yo presenté mis papeles para entrar a la Marina y no me los aceptaron porque me faltaban unos meses para la edad mínima. Me dijeron que esperara hasta el año siguiente. Pero el año pasado yo no quería saber nada con una carrera militar."El periodista peruano Sergio Vilela ha escrito un libro sobre esta época leonciopradina, titulado "El cadete Vargas Llosa" (Editorial Planeta, 2003). La primera novela de Vargas Llosa, La ciudad y los perros, está ambientada ("en apariencia al menos") en el Leoncio Prado. Y, como se verá después, esta decisión de escenografía marcaría su primer escándalo público cuando las autoridades del Colegio se pronunciaron contra el libro y el autor. El verano de 1952 (segunda quincena de diciembre a marzo), ingresa con la ayuda de su padre a trabajar en el desaparecido diario "La Crónica", de Lima. La experiencia -personajes, sucesos- le sería útil más tarde, cuando escribía la novela Conversación en La Catedral. ("Escribía en la sección policial, y recuerdo que hacía largos, largos recorridos por la ciudad, pero también escribía cuentos y proyectos de novela.") Personajes como Carlitos Ney, Norwin del diario "Última Hora" e incluso una prostituta con las características de la Musa existieron y algunos todavía existen. Esta experiencia es fundamental en la vida de Mario y está narrada en un capítulo de sus memorias.Al terminar el verano, no alcanza a matricularse para el último año en el Leoncio Prado, algo que el mismo Mario buscó según cuenta en sus memorias; tampoco encuentra una posición en ningún colegio de Lima. Por diligencias del tío Lucho, viaja a Piura a estudiar el quinto año de secundaria en el Colegio Nacional San Miguel, de Piura (1952). Al mismo tiempo, encuentra un puesto en el diario "La Industria". Ese año también escribe su primera obra teatral, el drama La huida del inca, que ganó un premio escolar consistente en su representación, realizada en el Teatro Variedades el mes de julio. El autor la dirigió. A pesar del éxito que obtuvo en el ámbito provinciano,Vargas Llosa nunca ha permitido su publicación. (Su madre conservó una copia del manuscrito, que Mario posee. Además, el mismo Mario conserva en su billetera el programa que se repartió en la función, como un amuleto.)En esta segunda estadía en Piura, el joven Mario visita por fin la Casa Verde que veía de niño y conoce a amigos de siempre como Javier Silva Ruete, quien es también personaje de novelas como La tía Julia y el escribidor, y hoy es un economista relevante en el Perú. [El puesto que ocupa hoy, 2004, es el de Presidente del Banco Central de Reserva.]Terminada la secundaria, Mario regresa a Lima en 1953 a estudiar Derecho y Letras en la Universidad de San Marcos. Mientras que Letras es una carrera que toma por vocación, el Derecho se convierte en una carrera alimenticia, con el fin de contentar a la familia con un título de abogado que podría serle útil en el futuro. Sin embargo, la deja al quinto año (la carrera tomaba entonces siete años, a decir del autor).La experiencia universitaria, como la de periodista, le serviría de bases para escribir Conversación en La Catedral. Esta novela está dedicada a dos amigos de esos años: "A Luis Loayza, el borgiano de Petit Thouars, y a Abelardo Oquendo, el Delfín, con todo el cariño del sartrecillo valiente, su hermano de entonces y de todavía."Conversación en La Catedral (1969), además, recrea la opresión de la dictadura de Manuel Apolinario Odría (1948-1956) que Mario vivió con actividad disidente: durante su primer año en San Marcos, participó en una cédula comunista llamada Cahuide, también representada en la novela.Escribía ya entonces cuentos "con gran inseguridad y mucho esfuerzo" y empezó a publicarlos en periódicos: una primera versión de "Los jefes" en el desaparecido El Mercurio Peruano y "El abuelo" en el diario El Comercio.En mayo de 1955, se encuentra con su tía política Julia Urquidi Illanes (hermana de Olga Urquidi, esposa del tío Lucho Llosa, que era hermano de la madre de Mario), y poco después entabla con ella una relación amorosa. La censura familiar a la relación hace que ambos decidan casarse. En esos tiempos la ley peruana no permitía casarse a menores de 21 años: Mario tenía entonces diecinueve y Julia era diez años mayor (Julia, según indica en su libro Lo que Varguitas no dijo, nació en mayo de 1926. Por su parte, Mario, en sus propias memorias, dice que Julia era doce años mayor, y no diez.).Tras falsificar la partida de nacimiento de Mario, se casaron furtivamente en Chincha, en mayo de 1955, después de muchas aventuras contadas en su novela La tía Julia y el escribidor —donde lo verídico se mezcla con la ficción— y en sus memorias El pez en el agua —donde trata de contar la verdad, según sus recuerdos—. Fue una boda por la que el padre, al enterarse, prometió "matar" a su hijo: Julia se vio forzada a alejarse de su marido, viajando a Santiago de Chile. Raúl Porras Barrenechea, amigo y maestro de Mario, apaciguó al padre y lo hizo desistir de anular el matrimonio. Mario Vargas Llosa recrea la entrevista en El pez en el agua: "Después de todo, casarse es un acto de hombría, señor Vargas. Una afirmación de la virilidad. No es tan terrible, pues. Hubiera sido mucho peor que el muchacho le saliera un homosexual o un drogadicto, ¿no es cierto?"